El camino se estrecha entre paredes de roca. Al final del Siq aparece una fachada monumental: el Tesoro de Petra. La escena invita a mirar hacia arriba, pero una parte decisiva de la historia de esta ciudad se encuentra en sus canales y depósitos de agua.
Situada entre el mar Rojo y el mar Muerto, Petra fue un importante cruce comercial entre Arabia, Egipto y Siria-Fenicia. Los nabateos desarrollaron allí una arquitectura que combinó construcciones independientes con monumentos excavados en la roca.
Vivir en aquel paisaje árido exigía ingenio. Presas, cisternas, túneles y conductos permitieron recoger, almacenar y distribuir agua. Ese sistema hizo posible el crecimiento del asentamiento y muestra que su grandeza también dependía de soluciones prácticas.
Según la UNESCO, el conjunto testimonia una civilización y las sucesivas culturas que habitaron el lugar. Contemplar Petra es descubrir, detrás de una imagen inolvidable, el trabajo de una sociedad que aprendió a construir con su entorno.
Fuentes
¿Encontraste un error?
En NEXODUM estamos comprometidos con la precisión. Podés comunicarte con nuestra redacción para solicitar una corrección.
Reportar corrección →Derecho a respuesta / réplica
Si sos aludido en esta nota, tenés derecho a solicitar una respuesta o réplica.
Ejercer derecho a réplica →







